Se define estimulación sensorial, el procedimiento terapéutico que incluye un conjunto de técnicas específicas, para estimular el desarrollo del niño normal o del portador de retraso, ya sea este de causa inespecífica, secundaria a un determinado proceso patológico o producto de alteraciones orgánicas del sistema nerviosocentral. La llegada del bebé constituye un acontecimiento importante para lafamilia, esta adquiere el deber de contribuir para que el niño logre un desarrollo integral, crezca sano y fuerte, con un elevado potencial que le permita una plenaintegración social. Los padres necesitan conocer cómo estimular el desarrollo de sushijos, la estimulación sensorial múltiple representa una secuencia de actividadescientíficamente organizadas que permite con los recursos existentes en el hogarestimular el desarrollo de forma integral, la estimulación consiste en ofrecer al niño actividades que faciliten el desarrollo de sus potenciales biológicos, sus capacidades, sus habilidades. Su esencia es brindar un ambiente variado, armónico,rico en estímulos de todo tipo. La ciencia se ha encargado de demostrarampliamente los beneficios de la estimulación para el desarrollo de capacidades y habilidades, así como también ha demostrado el impacto negativo de la falta de estimulación para el desarrollo integral del niño. Las actividades propuestas ayudanal niño a conocer el medio que le rodea, desarrollar sus habilidades motoras, sensoriales, cognoscitivas, incrementar su lenguaje, socializarse y ser cada día más independiente, las actividades deben desarrollarse en un ambiente tranquilo, higiénico, ventilado, bien iluminado; los materiales a emplear son los juguetes y objetos de uso diario del bebe, que deben ser atractivos y de colores brillantes, lavables, resistentes, de fácil manejo y que no resulten peligrosos al manipularlos. Las actividades a desarrollar deben seleccionarse de acuerdo con las características individuales de cada caso, la persona que estimula debe ser preferentemente los padres, o aquellas encargadas del cuidado diario del niño, estas deben recompensar los resultados y mostrar afecto al niño. El momento ideal para estimular es cuando el niño está despierto y tranquilo, también deben aprovecharse las actividades de la vida diaria como la alimentación, el baño, el juego, el vestirlo, nunca debe forzarse la respuesta y deben siempre premiarse los resultados obtenidos. Este programa está diseñado para poder ser empleado tanto en el niño con un curso normal de desarrollo, como en los portadores de retardo. En el primer caso, como medio de estimulación de sus potencialidades y en el segundo, como tratamiento del retardo. Es fundamental destacar la necesidad de la vigilancia sistemática del desarrollo como única vía para el diagnóstico de los retardos que con frecuencia son expresión de discapacidades latentes. El programa que se presenta a continuación ha sido desarrollado tomando en consideración el curso del desarrollo del niño normal, y está organizado en 170 tarjetas. Para seleccionar la tarjeta a emplear debe tomarse en cuenta la edad cronológica del niño o su capacidad de realizar la actividad propuests niño o su capacidad de realizar la actividad propuesta.
¿Cómo es el sistema nervioso central de los niños?
Si el niño está etiquetado como: difícil, patoso, lento, hipersensible, desobediente, malo... puede haber una explicación detrás de estos comportamientos y una posible solución.
Durante la primera infancia, el sistema nervioso de los niños ha de procesar constantemente estímulos sensoriales de todo tipo, y ésto no es una labor nada
fácil. Desde el nacimiento, todos estamos preparados para recibir y asimilar estos estímulos del entorno, pero pueden haber una serie de causas que dificulten este proceso de información, y nos permitan explicar posibles comportamientos posteriores como atraso motriz o de lenguaje, falta de atención o comportamiento hiperactivo, agresividad, etc... Estas causas pueden ser largas hospitalizaciones, estancias
en orfanatos o, simplemente, puede tratarse de una dificultad por parte del niño de procesar toda la información sensorial que recibe del entorno, sin que haya ninguna anomalía añadida en su desarrollo. No son niños enfermos ni discapacitados, simplemente son niños que presentan difIcultades para asimilar de forma correcta todos los estímulos que reciben del ambiente.
Este proceso de asimilación de los estímulos se conoce como integración sensorial y, como ya se ha dicho, tiene lugar de manera natural en la mayoría de los niños. Pero podemos referirnos a ciertos grupos de niños que, por diferentes motivos, tienen alterada esta capacidad de procesamiento sensorial.
Este mal funcionamiento de la integración sensorial, es mucho más común de lo que nosotros pensamos, y es un problema muy incomprendido por nuestra sociedad.
Esta dificultad que tienen muchos niños, afecta directamente su capacidad para aprender su comportamiento, la manera de moverse y de relacionarse con los otros, y afecta también a los sentimientos hacia ellos mismos.
Para entender un poco mejor como funciona esta dificultad para procesar los estímulos sensoriales, os propongo que, todos juntos, hagamos un ejercicio muy sencillo.
Relajaros e intentad imaginar lo siguiente:
- Encended la radio y no sintonicéis ninguna emisora; mantenedla en un sonido estático y subir el volumen.
- Pedid a alguien que encienda y apague las luces cuando el quiera.
- Sentaros en una silla rota (que tenga una pata más corta que las otras), y apoyaros en una mesa que también baile (imaginad una de las que están en los restaurantes y que nos hacen sentir muy incómodos).
- Ahora poneros un jersey apretado y áspero, en lugar de una camiseta cómoda; poneros también unos calcetines al revés, y unos zapatos un número más
pequeño.
- Llenad un plato con queso rallado, abrir una lata de sardinas y poned la comida del gato encima de la mesa.
- Con todo ésto en juego, o sólo con un par; coged un libro, abridlo e intentad aprender alguna cosa...
- Intentad mantener la calma, no ospongáis nerviosos y prestad atención a alguna persona que os intente explicar alguna cosa...
Con este ejemplo intento ilustrar de una manera exagerada, qué es lo que pueden sentir los niños que tienen dificultades para procesar estímulos sensoriales. Para ellos, puede haber ciertos estímulos que les resulten agresivos, y les dificulten el aprendizaje o la adquisición de habilidades de lenguaje, sociales, motrices, etc.
¿Después de realizar este ejercicio, resutta mucho más sencillo, entender por qué los problemas de procesamiento sensorial interfieren en el aprendizaje de los niños?
Aunque el niño no tenga ninguna discapacidad, ni ninguna enfermedad y aparentemente esté completamente sano, ésto no quiere decir que no pueda tener ciertas dificultades en el procesamiento de la información sensorial. Esto explicaría las dificultades de aprendizaje, el retraso en el lenguaje o en la motricidad, la torpeza, los problemas relacionales, o la baja autoestima que presentan muchos niños en nuestra sociedad actual. Estos niños necesitan una estimulación sensorial adecuada, que les facilite la adquisición de las habilidades motrices esperadas, un mejor autocontrol y un buen concepto de él mismo.
Estas mejoras a nivel interior se reflejarán exteriormente con un buen aprendizaje en la escuela, una autoregulación de la cantidad de actividad, un aumento de la atención o una mejora en las habilidades motrices, según las necesidades de cada niño.
Niños adoptados o en acogida
Los niños que han estado adoptados después de un periodo más o menos largo de estancia en un orfanato, han carecido durante los primeros meses de vida (a
veces incluso durante los primeros años), de estímulos sensoriales. La reacción de un niño los primeros días cuando sale del orfanato puede ser de plena excitación y descontrol, o de total inhibición y falta de motivación. Estos dos extremos tienen una explicación fácil, y es que los niños necesitan un periodo más o menos largo para poder asimilar toda la información sensorial que reciben de golpe de su entorno.
Algunos niños reaccionan de forma hiperactiva, porque necesitan recibir muchos estímulos de golpe para sentirse tranquilos; pero en cambio hay niños que reaccionan opuestamente y se quedan paralizados, sin reaccionar; porque aunque estén viviendo las mismas sensaciones que los otros niños su cerebro no las sabe aprovechar y hacen un efecto rebote (entran y salen sin producir ningún efecto). Mediante la teoría de la
integración sensorial, podemos explicar; pues, muchos de los Comportamientos Observables en los niños adoptados.
Nos imaginaremos dos situaciones extremas, para poder entender como funciona este proceso; pero ésto no quiere decir que muchos de los niños adoptados reaccionen correctamente delante de los primeros contactos con estímulos sensoriales.
María tiene ocho meses y hace tres semanas que está con su nueva familia. Ahora su situación ha cambiado mucho, porque ha pasado de vivir en un espacio oscuro,
pequeño, sin muchos colores, sin sonidos ni música agradable, sin dibujos, sin caricias... a un entorno que tiene todo aquello que le faltaba. María reacciona muy bruscamente al cambio, llora, chilla, no para de moverse inquieta y no se encuentra cómoda en ninguna posición. No se deja acariciar y le molesta que la peinen o que le toquen la cara. Sus nuevos padres no saben que hacer; ya que si le ponen música para relajarse llora aún más fuerte, si la cogen en brazos chilla y mueve los brazos enérgicamente, si le enseñan dibujos y juguetes ella no quiere saber nada y los tira siempre al suelo...
Analicemos la situación que está viviendo María: su sistema nervioso ha estado ocho meses procesando muy poca información sensorial, y de una manera muy monótona. De golpe, sin que nadie le diga nada, cambia su espacio de vida y ahora su cerebro ha de trabajar iveinte veces más!
Ella está agotada, no puede asimilar todo lo que recibe y cada estímulo nuevo se convierte en una agresión. Es por ésto que llora, chilla, se mueve... está sufriendo por todoS lados, a nivel visual, audrtivo, gustativo... Cada estímulo auditivo, que para nosotros es agradable, para ella puede ser en realidad como aquella radio mal sintonizada que nos imaginábamos antes... o todas las caricias que intentamos hacerle, pueden ser para ella muy agresivas, porque no sabe interpretar que el tacto suave de una mano es un gesto agradable... para ella puede ser como si nos estuviésemos
frotando la piel con un estropajo de cocina, porque no está acostumbrada.
Recordad que estamos hablando de casos extremos, y que en niveles intermedios podemos encontrar reacciones muy diferentes.
Vamos a hablar de la segunda situación: Berta tiene dos años y hace un mes y medio que ha dejado el orfelinato y convive con sus nuevos padres. El cambio de entorno parece no afectarla demasiado... no reacciona a nada. Está todo el día con la mirada
perdida, no reacciona a los ruidos, ni al contacto, tampoco sonríe ni se mueve mucho. Sus padres están muy preocupados porque piensan que Berta puede tener algunos rasgos autistas, y no saben qué hace. Pero Berta se encuentra bien tanto a nivel mental como físico; no tiene ninguna alteración que pueda ser diagnosticada médicamente. Berta simplemente no es capaz de asimilar la gran cantidad de estímulos sensoriales que está recibiendo, de tal manera que no aprovecha ninguno. Su cerebro se encuentra en la misma situación que si no recibiera ningún estímulo, porque no puede procesarlo. Si Berta sólo recibiera uno o dos estímulos, entonces si que reaccionaría a ese estímulo; pero está recibiendo información visual, auditiva y táctil al mismo tiempo, y no aprovecha ninguno. Es el efecto rebote que antes comentábamos; cuando hay muchos estímulos, el cerebro de Berta reacciona creando una pared invisible que evita la entrada de cualquier estímulo sensorial; es por eso
que no observamos ninguna reacción en Berta cuando la miramos, la tocamos o le hablamos al mismo tiempo.
Nosotros tenemos cinco sistemas sensoriales que conocemos muy bien: gusto, olfato, oído, tacto y vista. Es por eso que hay niños que presentan esta reacción exagerada ( como María) a sólo algunos de los sistemas sensoriales, o no presentan ninguna reacción (como Berta). Podemos encontrar niños que se alteren mucho con el sonido, o que no toleren el tacto, y en cambio sean capaces de asimilar sin problemas el resto
de estímulos. Es bien conocido por todos el sentido del tacto, que es probablemente el más agresivo para los niños adoptados, que no han tenido ningún contacto
con sus padres durante los primeros meses de vida.
Pero también es importante conocer bien dos sistemas sensoriales que son muy desconocidos, pero que participan directamente en la correcta formación y desarrollo de las habilidades de los niños. Estamos hablando del sentido del movimiento ( o vestibular), y el sentido de la posición del cuerpo en el espacio (o propiocepción). Los niños necesitan moverse, saltar; correr; columpiarse... para poder adquirir habilidades motrices cada vez superiores, y también necesitan explorar su propio cuerpo, conocer sus límites corporales y sus formas, para poder adquirir una autoestima y una autoconfianza adecuadas y necesarias para seguir creciendo a nivel personal.
Los cinco sentidos básicos son los que nos proporcionan informaciones observables:
OÍDO
GUSTO
OLFATO
TACTO
VISTA
Los tres sistemas sensoriales más inconscientes son:
- VESTIBULAR: Se encarga de procesar la información sobre el movimiento, la gravedad y el equilibrio, percibida a través del oído interno.
- PROPIOCEPTIVO: Procesa la información sobre la posición que ocupa el cuerpo y sus partes en el espacio; y se percibe a través de los músculos, articulaciones y tendones.
- TACTO: Son las sensaciones táctiles percibidas a través de la piel, que tienen un gran impacto sobre nuestros sentimientos y emociones.
¿La estimulación sensorial les puede ayudar?
La estimulación sensorial proporciona a nuestros hijos un espacio que les permite interactuar de forma natural con una serie de materiales específicos, facilitándoles la difícil tarea de organizar toda la información dentro del cerebro. La intervención se
basa en el juego dirigido por el terapeuta, pero proporcionado por el mismo niño para que se autocontrole.
Las primeras etapas de la infancia son las más importantes para el desarrollo de vuestro hijo. Esto se debe a la gran capacidad que tiene su cerebro para absorber como una esponja toda la información de su entorno. Durante estos primeros años de vida, todas las experiencias que viva el niño se transformarán en nuevas habilidades y
conocimientos y facilitarán su desarrollo a todos los niveles, tanto motriz como sensorial y comportamental.
Es preciso aprovechar estos primeros años de vida para proporcionar a los niños un entorno agradable, con una gran riqueza de juegos explorativos, manipulativos,
creativos... La base neurológica que se cree durante la infancia será la encargada de marcar el hilo conductor del futuro desarrollo de vuestro hijo.
¿Qué podemos hacer los padres?
A partir del momento que sospechéis algún problema en vuestro hijo, tenéis que convertiros en detectives. Intentar descubrir que es lo que no va bien, cuando y
por qué. Observar su entorno, sus juegos, la relación con otros niños, sus cambios de conducta... Esto facilitará mucho la intervención y ayudará a definir el problema de vuestro hijo. Un niño con problemas de integración sensorial no es un niño enfermo, ni
problemático, ni discapacitado, ni anormal, ni diferente... Es un niño con dificultades para integrar todos los estímulos que recibe, por tanto, a veces necesita ayuda para canalizar bien estos estímulos y transmitirles un aprendizaje correcto y adecuado.
A continuación detallamos algunos signos que nos pueden indicar un mal funcionamiento en la integración sensorial. Si observáis algunas de estas características en vuestros hijos, podemos pensar que el niño tiene dificultades para procesar la información sensorial que recibe de su entorno:
I - Hipersensibilidad al tacto, al movimiento, a los olores o al sonido (le molesta que lo acaricien, que 10 peinen, que le laven la cara, ... No le gustan ciertas texturas de algunos muñecos, no les gusta ir con manga larga.,,)
2- Hiperactividad ala estimulación sensorial (el ruido de un globo al estallar no les afecta, les gusta darse golpes de cabeza contra superficies duras, ...)
3 - Nivel de actividad superior o inferior a lo normal.
4 - Problemas de coordinación en la motricidad fina o gruesa.
5 - Retrasos en el lenguaje.
6 - Mala organización (impulsivo, distraído, no tolera las fustraciones cuando aprende cosas nuevas...)
7 - Baja autoestima (se creen que las cosas son más difíciles para ellos que para los otros niños. A veces parecen niños perezosos, aunque no lo son).
Jugar y estimular
Cuando vuestro hijo juega, lo hace porque es lo que más le gusta y es lo que le toca hacer: Incluso podríamos decir que es su obligación principal, ya que para poderse hacer mayor y maduro, necesita haber jugado mucho y haber experimentado con todo aquello que le haya pasado por las manos. Pero con la estimulación sensorial se le proporcionan al niño oportunidades de juego mediante una técnica específica
para organizar toda la información en su cerebro, creando una buena base neurológica que permitirá conseguir los niveles de desarrollo deseados.